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23 mayo, 2024

Verstappen, amo y señor de la Fórmula 1: la apuesta ya no es quién será campeón sino cuándo y dónde

Max Verstappen, que festejó en el Gran Premio de Hungría su novena victoria en las primeras once carreras, y Red Bull -escudería para la que el mexicano Sergio Pérez ganó las otras dos- prácticamente sentenciaron un nuevo «doblete» en la Fórmula 1. Es que, salvo que ocurra una catástrofe deportiva, el neerlandés y su equipo volverán quedarse este año con los dos títulos de la temporada, el de pilotos y el de constructores. Algo que parece casi indiscutible cuando todavía faltan disputarse la mitad de las 22 pruebas que conforman el calendario.

Ojo, en el deporte -y sobre todo en uno como el automovilismo, en el que hay tantos factores externos que pueden afectar la competencia-, suele decirse que no hay que cantar victoria hasta el final. Pero el dominio de Mad Max y Red Bull es tan grande que da la sensación que lo único que falta por descubrir en este campeonato son dos cosas.

La primera, con cuántas carreras de anticipación se proclamará matemáticamente campeón el insaciable Verstappen. El neerlandés lidera con 281 puntos, 110 más que su compañero Checo Pérez y 142 por delante del español Fernando Alonso, que completa el top 3 con Aston Martin. Y aunque quedan todavía once carreras por disputarse, por como viene arrasando en pista no es descabellado apostar a que se asegurará la corona antes de la última cita, a fines de noviembre, en Abu Dhabi. 

¿Podrá convertirse en el campeón más «prematuro» de la historia de la Fórmula 1 y romper el récord que está en manos de Michael Schumacher? En 2002, el alemán se garantizó el trofeo cuando quedaban seis Grandes Premios, tras celebrar en Francia su octavo triunfo de la temporada. Fue el quinto de los siete que ganó en su carrera, para igualar la cosecha de Juan Manuel Fangio, la mejor hasta ese momento.

El segundo interrogante que queda por responder es si Red Bull será capaz de ganar todas las carreras de un Mundial previsto a 22. Si lo logra será el primer equipo en conseguirlo. Hoy, la escudería que más victorias sumó en una temporada es Mercedes, que en 2016 se quedó con 19 de las 21 pruebas del calendario, de la mano de Nico Rosberg, campeón, y Lewis Hamilton, que fue segundo. 

Verstappen, de 25 años, logró en el Hungaroring su cuadragésima cuarta victoria en la categoría reina y la séptima consecutiva, esta vez saliendo desde la segunda plaza, luego de que Hamilton, le robara la pole en la clasificación.

Sin embargo, Mad Max ni hace concesiones, ni da espacio a la emoción. Sólo piensa en ganar. Tardó sólo los metros que llevan desde la salida hasta la primera de las catorce curvas de la pista húngara para adelantar al inglés de Mercedes -que terminó cuarto-; y desde ese instante comandó hasta la meta una carrera en la que volvió a marcar, asimismo, la vuelta rápida. Intratable.

Si el andar (casi) perfecto de Verstappen no fuera suficiente para acrecentar aún más cada fin de semana la hegemonía del neerlandés y Red Bull; la irregularidad de sus rivales colabora.

Pérez, que en el arranque del campeonato parecía listo para pelearle el título a su compañero (dos triunfos y dos segundos puestos en las primeras cinco fechas), no tuvo continuidad. Aunque tras una nueva remontada en Hungría -salió noveno, acabó tercero y sumó su trigésimo segundo podio en la categoría reina-, parece haber recuperado el rumbo. 

El inglés Lando Norris -que fue segundo y sin querer le rompió, en la ceremonia y con su botella de champán, el trofeo a Verstappen- volvió a poner a McLaren en el podio, como había hecho hace dos semanas en Silverstone. Pero ni él, que suma apenas 60 unidades, ni su equipo, quinto con 87, a 365 menos que Red Bull, parecen una seria amenaza para Verstappen y su equipo.

Verstappen, Pérez, que fue tercero, y el ingeniero Paul Monaghan celebran en el podio de Hungría un domingo histórico de Red Bull. Foto ATTILA KISBENEDEK / AFP

Verstappen, Pérez, que fue tercero, y el ingeniero Paul Monaghan celebran en el podio de Hungría un domingo histórico de Red Bull. Foto ATTILA KISBENEDEK / AFP
Alonso, que acabó noveno en el circuito en el que festejó -hace casi veinte años- la primera de sus 32 victorias, está completando una sensacional temporada, en la que subió seis veces al podio. Aunque el último fue hace tres fechas, en Canadá, y en las últimas citas parece haber dado un paso atrás con su Aston Martin.

Mercedes también fue de menos a más en la primera mitad del campeonato, aunque tanto Toto Wolff como sus pilotos saben que aún les falta para presentarles batalla a los líderes. Hamilton suma cuatro podios -tres en las últimas cinco carreras- y en Hungría consiguió su primera pole desde la anteúltima fecha de 2021. Y está cuarto en el Mundial, con 133 puntos. 

En tanto, George Russell -más irregular que su compañero- protagonizó en el trazado húngaro la remontada más importante del domingo, tras salir decimoctavo y cruzar la meta en el sexto lugar. Ese resultado le permitió subirse al quinto lugar del campeonato y desplazar al sexto a Carlos Sainz

El madrileño de Ferrari y su compañero Charles Leclerc parecen cada vez más lejos de darle pelea a Verstappen, en una temporada en la que la ‘Scuderia’ sigue sin dar con la tecla. 

Así, mientras Ferrari no encuentra respuestas, Mercedes se confirma, McLaren avanza y Aston Martin parece estar dando pasos hacia atrás, lo único que queda claro es que Verstappen y Red Bull son imbatibles.

En Hungría, la escudería austriaca igualó el mejor arranque de la historia, el de McLaren versión 1988, que ganó las primeras 11 carreras del calendario con dos mitos como el francés Alain Prost y el brasileño Ayrton Senna. El equipo de la bebida energética, además, mejoró esa racha -que era la mejor de todos los tiempos- porque a los once triunfos de este año le suma también el que consiguió Mad Max en la última fecha de 2022, para llegar a la docena de festejos consecutivos. 

El dominio de Red Bull en el campeonato de constructores es insultante. Demostrando una vez más que el mayor genio de la F1 es el estelar ingeniero inglés Adrian Newey, quien ya diseñó el coche triunfal con el que el alemán Sebastian Vettel lideró el anterior periplo glorioso de los ‘toros rojos’, que entre 2010 y 2013 hilvanaron cuatro títulos de pilotos y cuatro de constructores.

La escudería austríaca suma, a mitad de campeonato, 452 puntos, más que el doble que Mercedes, que cuenta 223. Aston Martin es tercero con 184. Y Ferrari, que sigue siendo el equipo más laureado de la historia de la F1 pero que no gana un Mundial de pilotos desde 2007 (gracias al finlandés Kimi Raikkonen), es cuarto con 167.

La superioridad del equipo que dirigen el inglés Christian Horner y el austriaco Helmut Marko es aplastante. Tanto, que en la fábrica de Milton Keynes ya empezaron a pensar en el RB20, el coche que pondrán en pista en 2024.

Según explicó Horner, las mejoras que se introdujeron en los alerones y el suelo antes de la carrera de Hungría serán las últimas actualizaciones de rendimiento que se harán sobre el RB19, el auto actual. Es que el equipo tiene que planificar cuidadosamente cómo asignar su desarrollo en el túnel de viento de cara a la próxima temporada, ya que por el reglamento de la Fórmula 1, puede pasar menos tiempo en el túnel de viento que sus rivales.

«En términos de la cantidad de pruebas que podemos hacer por semana, estamos significativamente por debajo del segundo y tercer puesto. Y muy por debajo de los equipos que son cuartos o quintos. Así que, por supuesto, tenemos que ser muy, muy selectivos en las pruebas que hacemos», comentó Horner.

Claro que Red Bull puede permitirse esa «preocupación» en cuanto al desarrollo del auto para el campeonato del año que viene. Porque su dominio en la presente temporada es tan grande que, aunque todavía quedan por correrse la mitad de las carreras del calendario, parece un hecho que la escudería y su estrella, Verstappen, conseguirán otra vez el «doblete» en la categoría reina y harán historia. Solo es cuestión de revelar cuándo.

Con información de EFE

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