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21 mayo, 2024

Por los recortes en gastos sociales y en subsidios, el gasto público se redujo 6% en la primera mitad del año


En cambio, aumentaron los pagos de intereses de la deuda.

Por los recortes en los gastos sociales y en los subsidios a la energía por los aumentos de las tarifas, «la variación interanual real del gasto primario [N.R.: antes del pago de intereses de la deuda] durante el primer semestre fue negativa 6,0%», de acuerdo al informe del Ministerio de Economía.

Sin embargo, el déficit primario del sector público nacional acumulado a junio aumentó 16,7% en términos reales respecto al mismo periodo de 2022 por la caída real de los ingresos del 8,8%, fundamentalmente por la sequía y las restricciones a las importaciones, que le restaron al Tesoro los ingresos de una buena parte de los impuestos vinculados al comercio exterior.

Así el déficit primario acumulado ascendió a 1,11% del PIB. Respecto a igual periodo de 2022, implica un aumento de 0,14 puntos porcentuales del PIB. En cambio, los intereses de deuda acumularon un aumento interanual real del 27,7%. En términos del PIB ascendieron a 0,8% del PIB, de acuerdo al IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal ), en base a los datos del Ministerio de Economía.

Según el Ministerio de Economía “en el primer semestre, se destaca el impacto de la sequía en la recaudación asociada a los derechos de exportación que percibe el Estado Nacional estimándose una caída aproximada de $740.000 millones (0,4% del PIB) respecto a las proyecciones sobre los derechos de exportación contenidas en la Ley de Presupuesto 2023. De no haberse producido esta merma, el déficit primario del Sector Público Nacional acumulado al primer semestre de este año presentaría una mejora del 0,4% del PIB”.

Para la Asociación Argentina de Presupuesto, “el déficit financiero acumulado al primer semestre 2023 ascendió a $3.616.568 millones (2,1% del PBI), mientras que el déficit primario fue de $2.284.2672 millones (1,3% del PBI). En ambos casos se verifica una reducción respecto a 2022, cuando representaron 2,4 y 1,8% del PBI respectivamente”.

Dentro del gasto primario acumulado de los primeros 6 meses del año, hubo caídas significativas interanuales reales en las asignaciones familiares (39,3%), en transferencias corrientes a provincias (22,6%), en las pensiones no contributivas (18,5%), subsidios a la energía (15%) y al transporte (21%), asignación familiar por hijo (12%) y jubilaciones y pensiones (7,7%).

Los tres rubros que más aumentaron fueron subsidios a otras funciones (119,3%), transferencias de capital a provincias (45,7%) e inversión real directa (17,7%).

Según ASAP, las erogaciones de capital se redujeron 12,5% en lo que va del año.

En tanto la consultora LCG reconoció que “la sequía restó recursos en torno a 0,7% del PBI, exigiendo un mayor ajuste del gasto para cumplir la meta. Pero aún cuando el proceso de ajuste se dio, la dinámica que vienen mostrando las cuentas fiscales, el stock de deuda flotante (1,5% del PBI) y el hecho de que la segunda mitad del año suele ser más exigida en materia de gasto, diluyen la ilusión de cumplir con la meta fiscal de 2023”.

El informe de LCG señala “durante el primer semestre el déficit primario (previo a pagos de intereses) acumula un 1,1% del PBI, dejando apenas un margen de 0,8% ($ 1,4 billones) para cumplir en lo que queda del año las metas originalmente pactadas con el FMI”.

Para el segundo semestre, LCG señala que “aunque la caída de ingresos producto de la sequía comenzará a moderarse hacia final del año, el crecimiento anémico de la actividad económica pone un techo a la mejora de los ingresos. A su vez, la inflación impondrá mayores necesidades de gasto asistencial, lo que podría frenar decisiones de ajuste en áreas sensibles, sobre todo en los próximos meses marcados por la campaña electoral. En síntesis, proyectamos un déficit primario no menor a 2,5% del PBI para 2023”.

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