7.8 C
Buenos Aires
24 mayo, 2024

Cuando las cicatrices del cáncer de mama se transforman en flores

Los tatuajes no solo tienen un propósito decorativo, también pueden desempeñar un papel terapéutico o curativo. Para muchas personas que han padecido un cáncer de mama este nuevo concepto de tatuaje puede suponer un «antes y un después» de la enfermedad. «Se ven felices. Está claro que es solo un dibujo en la piel, no es una pócima mágica, pero en estos casos las personas ya no se sienten mutiladas o enfermas. Cuando una persona se siente bella por fuera, su belleza interior se fortaleze, crece su capacidad y ganas de vivir y disfrutar la vida. El momento es precioso», asegura la tatuadora Tania Dmitrochenko.

De ahí que el proyecto de Arte Salvaje Tania Tattoo en València vaya mas allá de ofrecer un mero adorno en la piel. Tania trata de mejorar el bienestar psicológico de muchas personas que han padecido esta enfermedad, como es el caso de Fonsi. «La vida me ha cambiado totalmente. Después de muchas operaciones vuelvo a sentirme bien. Tania me ha reconstruido areola y pezón de las dos mamas y ahora me está tapando las cicatrices que me quedaron de las cirugías. No ha sido un camino fácil», cuenta con la serenidad que da ver ya el final del amargo trance.

Los tatuajes curativos recuperan o mejoraran partes del cuerpo que han sufrido una lesión y presentan secuelas visibles. En este tipo de trabajos las pacientes mastectomizadas son las más interesadas. Por ello, este tipo de trabajos simbolizan algo más que una reconstrucción estética: el cierre de una etapa dolorosa. «Después de la operación lo pasé muy mal porque se me infectaron los implantes y me los tuvieron que quitar. Ese momento creo que fue el peor. Se me abrieron las prótesis y no había manera de frenar la infección. Después de un tiempo me volvieron a intervenir. No tenía pezón ni areola pero me acostumbré a verme así. Cuando me vi las areolas tatuadas sentí una emoción muy grande», cuenta Fonsi. «Cuando vi por primera vez a Fonsi pensé, pobre mujer, tenía afectadas las areolas y todo el torso.Tenía cicatrices, quemaduras hundidas en los huesos, sin capas de grasa ni músculo. Los tratamientos de la radio y las infecciones provocadas por el rechazo de la prótesis, le quemaron todos los tejidos, solo le quedaba la piel pegada a los huesos. Por eso le propuse tatuarse unas flores cuando acabara de reconstruirse las areolas», explica la tatuadora.

Tatuajes con un fin solidario

Tania realiza tatuajes gratuitos de reconstrucción de pezón y areolas a mujeres y hombres que han padecido la enfermedad. De manera voluntaria lleva dieciseis años colaborando con la causa. «Siento que mi vida no está pasando en vano, soy útil para la sociedad. A lo largo del año realizo jornadas de puertas abiertas para que vengan, me conozcan y de alguna forma aportar mi granito de arena a la causa. Tengo ganas de seguir este camino, de ayudar con mis tatuajes a muchas personas», asegura Tania.

Puede parecer una técnica estética como otras muchas pero, para las mujeres que han pasado por un cáncer de mama, supone mucho más, la recuperación de su feminidad y un refuerzo de autoestima. «Te sientes más segura y caminas incluso de otra manera. Es un antes y un después en tu vida. Ahora he vuelto a Tania para taparme las cicatrices que me quedaron de las operaciones con flores. Desde que tuve la enfermedad nunca me he vestido con escotes, ni siquiera camisas de cuello ancho. Me daba vergüenza que se vieran las cicatrices a través de la ropa. Por eso animo a todas las mujeres», concluye Fonsi.

Últimas Noticias
NOTICIAS RELACIONADAS