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21 mayo, 2024

La amenaza de un barra de Boca al empresario asesinado: «Te voy a cortar las manos»

Telam SE

Una serie de conversaciones, audios y más de 200 mensajes amenazantes son analizados por los investigadores que llevan adelante la causa por el crimen del empresario Fernando Pérez Algaba (41), hallado descuartizado adentro de una valija en un arroyo de la localidad bonaerense de Ingeniero Budge, partido de Lomas de Zamora, la mayoría de ellos relacionados con deudas que la víctima mantenía con personas de su entorno, informaron hoy fuentes judiciales.

Varios de los audios y mensajes figuran en una conversación grabada por el propio empresario, a quien apodaban «Lechuga», con el sindicado barra de Boca Juniors Gustavo Iglesias, quien le reclamaba la devolución de una deuda cercana a los 70 mil dólares que había contraído con su hijo, Nazareno Iglesias.

«Yo no te voy a matar, te voy a hacer algo peor, te voy a sacar los ojos y cortar las manos para que no puedas contar más en tu vida plata, por juro por mis hijos que no tengo ningún problema por ir preso», fue la amenaza de Iglesias a Pérez Algaba Tras la difusión del contenido de esos mensajes en los medios -ya que el teléfono celular de la víctima no fue por el momento encontrado-, el fiscal Marcelo Domínguez, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 5 de Lomas de Zamora, ordenó incorporarlos a la causa para analizarlos como evidencia, al tiempo que padre e hijo iglesias se presentaron espontáneamente a declarar al respecto en el marco de la causa, acompañados de sus abogados.

Los voceros judiciales dijeron a Télam que ambos reconocieron que Pérez Algaba les debía dinero e, incluso, Iglesias padre admitió ser quien envió algunos de los audios incorporados al expediente.

«Yo no te voy a matar, te voy a hacer algo peor, te voy a sacar los ojos y cortar las manos para que no puedas contar más en tu vida plata, por juro por mis hijos que no tengo ningún problema por ir preso«, dice una de las amenazas grabadas por de Pérez Algaba de boca de Iglesias.

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En otro tramo de una comunicación de cerca de 20 minutos de duración, se escucha a quien sería Iglesias decir «en breve nos vamos a ver cara a cara» y «no sos buena gente porque arruinaste a mi hijo», quien, según dijo, «toma pastillas porque no puede dormir» desde que presuntamente fue estafado Pérez Algaba.

«Vos me traicionaste y me garcaste. Tengo un veneno con vos que te tengo odio», sostuvo Iglesias en esa misma comunicación.

En tanto, otro audio incorporado a la causa tiene como interlocutor a un hombre que se identifica a sí mismo como Adrián Tesei, a quien las fuentes describieron como un «facilitador de negocios» a través de internet.

«¿Sabés qué pasa? que el tema es el siguiente macho: me dijiste ‘está tu plata’, te llamo al otro día para ir a buscarla y mi plata no está, a ver si me entendés; Adri Tesei hay uno solo pero conviven en él dos dioses: el dios bueno y el dios malo…no me saques el Dios bueno la concha de tu madre, porque me queda el Dios malo y hace daño. No te estoy amenazando, te estoy diciendo que te voy a arrancar la cabeza, la plata es mía y con la mía no se juega», se escucha decir a esa persona.

También en las grabaciones aparece mencionado Nahuel Vargas, un hombre que había denunciado en febrero pasado en Ituzaingó a Pérez Algaba por el delito de amenazas y con quien también tenía deudas, según aclararon las fuentes judiciales.

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Cómo sigue la investigación

En lo que va de la investigación, el fiscal Domínguez recibió testimonios de algunos amigos de la víctima, quienes confirmaron que Pérez Algaba tenía deudas con distintos acreedores, aunque ninguno pudo aportar información relativa a quien podría haber querido matarlo.

Uno de ellos fue Lucas Matilla, quien dijo que eran amigo de Fernando desde hacía aproximadamente 11 años, confirmó que se dedicaba a la compraventa de criptomonedas y dijo que con esa actividad no lo había ido bien, ya que su trabajo de siempre era la compraventa de motos y automóviles en la zona de Ituzaingó.

Por su parte, un hermano del empresario también declaró como testigo y dijo que no compartía el estilo de vida de Fernando, fundamentalmente en lo referente a su situación económica, aunque no aportó datos concretos sobre quien pudo haberlo matado.

Por orden del fiscal, especialistas de la División Pericias Informáticas y Electrónicas de la Policía Federal Argentina (PFA) se encuentran abocados al análisis de dos notebooks del empresario halladas en el lugar donde se domicilió en los últimos días, un departamento situado en la calle Olazábal al 1601, de Ituzaingó, que le había alquilado temporariamente a una mujer, quien fue la que denunció su desaparición de Pérez Algaba la semana pasada.

Es que Pérez Algaba había llegado al país hacía poco, tras haber estado unos cuatro meses en Barcelona y luego en Miami.

Las fuentes dijeron que sus conocidos refieren que se había a escapado por las deudas que tenía, al tiempo que algunos refirieron que era «ludópata y hábil para los negocios», y que dicha adicción se acrecentó durante la pandemia del Covid-19, cuando la combinó con las compra de criptomonedas.

«Era inteligente, empezó de muy de abajo y empezó a ganar buena plata. Se cebó y como tenía amigos y conocidos de guita, comenzó a moverla en el circuito hasta que un día perdió y empezó deberle a mucha gente. No hay una cifra precisa, pero se habla de entre tres y diez millones de dólares», dijo otro vocero con acceso a la causa.

El macabro hallazgo

El pasado domingo, parte del cuerpo seccionado del empresario fue hallado en una valija roja que estaba en el Arroyo del Rey, de Ingeniero Budge, mientras que días después se encontraron su torso y su cabeza, ésta última en el interior de una mochila, en el mismo arroyo.

Los voceros dijeron que de la autopsia se desprende que Pérez Algaba falleció a raíz de dos disparos que le ingresaron en la zona de la espalda y que luego fue descuartizado.

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En el domicilio de la víctima, además de las noebooks, se secuestró un certificado de su psiquiatra en el que se consigna que presentaba un cuadro depresivo y de ansiedad y le aconsejaba que viajara con su perro, un bull dog francés, color beige claro y llamado Kupper, que desapareció.

Luego de certificarse que los restos pertenecían a Pérez Algaba, los pesquisas apresaron a una mujer trans identificada como Nicol Alma Chamorro, quien fue la última persona que tuvo en su poder la valija donde estaban las extremidades seccionadas.

A esa persona se llegó en base al testimonio de sus hermanos, cuyos documentos estaban en la valija junto a los restos.

Chamorro se negó a declarar en las últimas horas en el marco de la causa en la que se encuentra imputada como partícipe secundara del homicidio y el juez de Garantías Sebastián Monelos convalidó su arresto.

Con respecto al crimen, un pesquisa precisó que aún no se determinó dónde fue cometido. «Una hipótesis es que lo mataron en Ituzaingó y que desde allí lo transportaron en una valija hasta la zona de la feria La Salada, donde no hay cámaras de seguridad. Otra línea apunta a que Pérez Algaba se presentó en un barrio privado de esa misma localidad para realizar un negocio inmobiliario que le iba a reportar un dinero importante y que desde allí desapareció».

Pérez Algaba se dedicaba desde hace años a la compra y venta de automóviles de alta gama, y a tal fin en creó una empresa en estado de Florida, en la costa este de Estados Unidos. Pero un informe financiero reveló que en la actualidad estaba calificado como un agente «irrecuperable» por sus deudas, principalmente de su empresa llamada Motors Lettuce S.R.L..

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