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22 mayo, 2024

Partidos por plata y violencia sin freno: cómo se maneja el mundo del fútbol amateur

Como si fuesen las típicas entrevistas post partido profesional, un ex jugador de la Liga de la Asociación Intercountry de Fútbol (AIF) dice: «No sabés el nivel de violencia que hay. Se escupen, se dicen de todo, se pegan como si fuesen enemigos. Una vez me pegaron una patada en la panza. Me contuve para no reaccionar, porque sentí ganas de matarlo. Y ahí decidí no jugar más. Prefiero limitarme a participar de entrenamientos». 

Ahora es el turno de Emmanuel Valenzuela (35), árbitro de estos torneos de fútbol amateur desde 2016. «Muchas veces pensé en largar este trabajo. Conozco colegas que lo hicieron. Termino de dirigir y me cuesta bajar los decibeles; me cuesta dormir. Te comés la puteada, el grito, el prepoteo y te la tenés que guardar. Me han llegado a agredir. Te amargás, porque es injusto. Si los profesionales se equivocan hasta con el VAR, ¿cómo no me voy a equivocar yo? Cada vez que llego a una cancha le pido al organizador que me cuide; soy un trabajador que quiere volver tranquilo a su casa». 

Rubén Martínez (39) es entrenador y organizador de torneos. Mejor dicho, era organizador. Hace un año abandonó el rubro por la violencia de estos partidos, y los respectivos riesgos. Fue después de que un jugador golpeara al árbitro. Había comenzado en 2015. «Hay mucho jugador frustrado. Pibes que sienten que están jugando la Copa del Mundo. Por más que contrates un policía, se te pelean igual. Son 10 jugadores por equipo. ¿Cómo los parás? Hace dos años hubo un muerto en un partido en Tortuguitas. Se veía venir«, cuenta.

Rubén Martínez era organizador de torneos. Abandonó por la violencia y sus riesgos. Foto Martín Bonetto

Rubén Martínez era organizador de torneos. Abandonó por la violencia y sus riesgos. Foto Martín Bonetto
La víctima se llamaba Juan Mateo Noriega y era el padre de uno de los jugadores de «La Serrano». Falleció tras una riña que comenzó durante un partido contra «Deportivo Nogués». Fue en enero de 2021. Cuatro personas fueron detenidas e imputadas por homicidio en riña

El mundo de los torneos de fútbol amateur quedó expuesto el sábado 15 de julio, cuando Williams Alexander Tapón (24), capitán de «La Cortada FC», agredió al árbitro Ariel Paniagua. Le pegó una trompada, cayó, y estando en el piso le pegó una patada en la cabeza. Fue en el marco de un partido contra «Los Amigos», por el Torneo de Fútbol 5 organizado en el Complejo «Estación 98». Alguien grabó el ataque y el video se volvió viral. Dos días después, Tapón, que tenía cuatro hijos, se mató de un disparo en la sien.

Antes del partido. El árbitro Ariel Paniagua y a su izquierda, Williams Tapón. El jugador se suicidó después de agredir al referí.

Antes del partido. El árbitro Ariel Paniagua y a su izquierda, Williams Tapón. El jugador se suicidó después de agredir al referí.
Las estadísticas de uno de los torneos organizados por AIF sirven para entender el contexto en el que se está jugando. «San Miguel de Guiso», el líder del torneo, acumula 23 amonestaciones y dos expulsiones en 9 partidos. El escolta es «San Diego»: 26 tarjetas amarillas y 5 rojas, en la misma cantidad de partidos. «Haras María Victoria» está en la octava posición. Pero es el líder en agresiones: suma 36 tarjetas (32 son amarillas).

Valenzuela, el árbitro, dice que esos números son creíbles. «Es común que un partido de 16 jugadores termine con 10 tarjetas. Si no los calmás de entrada con las tarjetas el partido puede no terminar«, afirma.  

En el ambiente se sostiene que los primeros campeonatos de Fútbol 5, u 8, u 11, fueron organizados por empresas. Hace diez años nació la figura del «organizador»: personas, en su gran mayoría hombres, que se acercan a los dueños de las canchas y fijan un precio (al por mayor) de alquiler por hora. El próximo paso es difundir el torneo y esperar que se inscriban equipos

Se cobra una inscripción y cada equipo abona un canon por partido. Existe un tribunal de disciplina y los premios suelen ser trofeos, camisetas, costillares, cajas de botellas de fernet. Hasta antes de la pandemia los torneos más prestigiosos ofrecían viajes a provincias o a Brasil para los finalistas. Prácticamente hay torneos en todos los barrios, en todos los municipios, en todas las localidades. De lunes a lunes. Por lo general un torneo suele tener 12 equipos. Las fechas son semanales. Y los equipos pueden incorporar nuevos jugadores hasta los playoffs.  

Discusión. Por una jugada en un partido de fútbol amateur en Platense. Foto Enrique García Medina

Discusión. Por una jugada en un partido de fútbol amateur en Platense. Foto Enrique García Medina
«Digamos que el mundo del fútbol por plata (el de los potreros en villas o canchas de tierra del conurbano) se está trasladando a estos torneos», opina Martínez. Y argumenta: «Está de moda apostar plata con el otro equipo y pagarles a jugadores de afuera para que jueguen para tu equipo. De hecho ahora algunos organizadores ofrecen premios en efectivo. Hay dinero en juego y todo se vuelve mucho más violento. Todos los fines de semana le pegan a un referí«.    

Ahora son las 19.30 de un miércoles y Emmanuel Valenzuela llega a las instalaciones de Platense. Entra al vestuario y se cambia para los tres partidos que se le vienen. Hoy mismo, entre las 6 y las 15, trabajó de operario. Al menos cuatro noches a la semana complementa sus ingresos en canchas de fútbol. Por cada partido amateur, de dos tiempos de 25 minutos, los árbitros perciben entre 2.000 y 3.000 pesos. Los fines de semana pueden hacer maratón de hasta 10 o 12 partidos.

«En un principio la agresión era entre equipos –recuerda–. O entre jugadores. Me pasó hasta de tener que separar a dos de un mismo equipo; estuvieron a nada de agarrarse a piñas. En los últimos años la violencia es contra nosotros. Quieren imponerse: te apuran, te gritan, te reclaman. Creen que vas a tener miedo y vas a cobrar para ellos. Quieren ganar así«.    

Valenzuela fue futbolista de Liniers (un club de la Primera C) y jugó en una liga de La Pampa. Luego fue papá y priorizó el trabajo. En 2016, con 28 años, se encontraba desocupado. Un amigo le propuso hacer de árbitro en un partido. Le ofrecieron 150 pesos. Dice que se animó, y que le gustó. Fue una manera de volver a vincularse con el fútbol. Y de, de una manera u otra, poder vivir del deporte que ama.

Es la hora del primer partido. Valenzuela llama a los capitanes. «Muchachos, llegó el momento que esperaron toda la semana», les dice. «Es el momento de despejarse del trabajo, de la rutina; disfruten el momento así todos podemos pasarla bien haciendo el deporte que nos gusta. Recuerden que cobro lo que veo, no tengo mala intención con nadie. Entiendan que tengo que decidir en un segundo».

En estos años una de las cosas más locas que vivió Valenzuela fue una llamada del capitán de un equipo. «Hay 50 mil pesos para que nos favorezcas en la final», fue la propuesta. La incentivación llegó al fútbol amateur. «La sospecha siempre está», dice el árbitro. «Puede que salude a un jugador, o que me llame por mi nombre o apodo durante el partido, de tantas veces que lo dirigí. Si me equivoco, o hay una jugada dudosa, automáticamente los del otro equipo me acusan de estar arreglado», agrega, indignado.    

«Tengo que decidir en un segundo», les explica el árbitro Emmanuel Valenzuela a los jugadores antes de empezar un partido. Foto Enrique García Medina
Otra figura conocida en el fútbol de potrero por plata que se está viendo en los torneos de fútbol 5 u 8 es el «busca». Martínez los describe: «Son pibes que cobran 3.000 o 4.000 pesos por jugar. Por ahí te juegan dos partidos por noche. Los llaman de lunes a lunes. Prefieren eso antes que trabajar». Es que hay equipos de potrero que en los últimos años se volcaron a estos campeonatos. O equipos que convocan a dos o tres jugadores de potrero para ser competitivos y apostar contra sus rivales y apuntar al premio. Esos equipos pueden participar de varias competiciones a la vez. Dos, tres o cuatro por semana. Un puñado de futbolistas profesionales, de ascenso, participan de las convocatorias. 

«Pero juegues por camisetas o por plata, la violencia es la misma«, agrega Martínez. «El Estado o los municipios deberían regular estos campeonatos. Porque se están descontrolando». El mejor ejemplo de lo que sostiene es el de los torneos intercountry. Allí, donde juegan los de mejor poder adquisitivo, y donde no hay dinero en premios, se la pasan peleando. «La denigración es total. Al árbitro y a los rivales. Hasta se echan en cara ser dueños o inquilinos, o se acusan de vivir en ‘barrios pobres’ o de ser empleados», concluye el jugador que abandonó los torneos, y como sigue viviendo en un country, prefiero no decir su nombre.

AS

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